Nunca me he considerado una chica que merezca la pena.
En el colegio, sacaba las mejores notas aunque apenas estudiaba. Podía decirse que era espabilada en cuanto a los estudios y que las cosas se me quedaban relativamente rápido (todo ésto con la edad va a peor, quizá deba empezar a jugar al brain-training o algo similar jeje).
Nunca me he considerado ni una chica popular ni una marginada. Aún no teniendo un buen físico ni una belleza considerable, no me han faltado amistades y apoyos, pero siempre estaban los simpáticos de turno criticando, insultando, con ganas de hacer daño, aunque bueno, mirando atrás no se puede reprochar a los niños hacerlo ya que la educación de ahora brilla por el respeto a los demás.
Casi todo el tiempo que estuve en el colegio estuve colgada de un chico de mi clase. Lo sabía todo el colegio claro, incluso él. En el último curso tuvimos un acercamiento, aunque por miedo a lo que pensasen los demás si estuviera conmigo, se quedaron las cosas como estaban.
En el primer año de instituto, la cosa no mejoró. No conocía a nadie. Los primeros días casi no hablaba, pasaba mucha vergüenza y estaba sola en el recreo.
Poco a poco empecé a hacer migas con las chicas de mi clase, éramos muy pocas y por eso nos unimos ante tanto hombre.
Un chico me echó el ojo, desde luego en el mal sentido. Se pasó todo el curso intentando amargarme la vida, con insultos y desplantes. Yo, ya acostumbrada a este tipo de trato simplemente lo ignoraba o incluso cuando me enfadada le respondía.
Los siguientes años de instituto fueron mejor, tenía amigos, hablaba con mucha gente. Salía de fiesta con mis amigas de toda la vida y a veces con la gente del “insti”. Incluso empecé a beber, a ir de botellón. Para mí todo un logro a nivel social.
No lo tomé como norma, si que me tiraba mis juergas, me emborrachaba, pero nunca pasó de ahí. No he probado drogas ni sustancias ilegales, eso lo tuve claro desde el principio. No digo que por probarlo vaya a ser dependiente de ello, sólo que nunca me generó ningún interés.
Aún así, continuaba sumamente tímida con la gente nueva, con la que no conocía. Si me presentaban a alguien, daba dos besos y me escondía entre la gente. Lógicamente mi vida amorosa era nula, no tuve ningún ligue, rollo, o noviete como el resto de las chicas.
Me consideraba fea, horrible, poco interesante, así que cómo alguien iba a querer nada conmigo.
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